viernes, 19 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
Relaciones Conflictivas en Comunidad
Urbano Sánchez García
No se agotan los conflictos que giran en torno al
respeto-ofensa, servicio-egoísmo, gratitud-antipatía, optimismo-pesimismo,
sinceridad-mentira, comunicación-monólogo, comprensión-intolerancia,
aceptación-impaciencia. No. Existen otros conflictos que son más difíciles de
superar. Por ejemplo, cuando: un miembro de la comunidad está enfermo o es un
depresivo o un adicto; el orgulloso que no reconoce sus errores y humilla a los
más débiles (humildad-orgullo); el envidioso que no perdona, guarda rencor y
procura la venganza (rencor-perdón). O cuando la persona solidaria es criticada
por el insaciable y avaricioso (solidaridad-avaricia). O cuando hay que
relacionarse con una persona mentirosa y desconfiada. O cuando la ideología
política enfrenta a los miembros de una comunidad (izquierdas-derechas).
Adicción-salud Cuando
en la familia, un miembro está enfermo o es un depresivo o un adicto.
En ocasiones, junto a una mayoría de personas con salud, convive
algún que otro miembro que causa problemas a los demás. Varios ejemplos: el que
adolece de alguna enfermedad física o el esclavizado por la droga, bebida,
diversiones, amistades, sexo descontrolado. También causa conflictos la persona
depresiva que no realiza las tareas domésticas y molestas con “sus manías”. Y,
para algunas familias, las personas mayores y con dependencia, sobre todo
cuando faltan los medios para una digna atención.
Para la problemática suscitada, gran solución ofrece el amor, el
sacrificio y la compañía de la familia. Pero si hay que apartar a un miembro
del hogar, suscitará conflictos porque no todos estarán de acuerdo. En
ocasiones, no habrá más remedio que “aguantarlo” por sus méritos, su autoridad,
aportación económica o por el cariño que se les tiene.
Humildad-orgullo
Cuando el orgulloso no reconoce sus errores y humilla a los más débiles
Cuando el orgulloso no reconoce sus errores y humilla a los más débiles
¿En qué grupo, equipo, comunidad o familia, no existe algún
miembro que merece el calificativo, en mayor o menor grado, de persona
orgullosa que gusta de sobreponerse a las otras, pacientes y humildes? Sí,
existe. Y la convivencia con ella es tensa, muy conflictiva. ¿Razones? Porque
el soberbio, y mucho más cuando es superior en inteligencia y autoridad, se
caracteriza por ser un idólatra de su ego y no admite a nadie superior a sí
mismo a quien tenga que rendir cuentas. Él, que se considera el más
inteligente, desprecia internamente a los demás y los humilla corrigiendo sus
defectos. Por lo tanto es un individuo incapaz de escuchar alguna crítica sobre
sus criterios y conducta: el hipersensible ante su honor y dignidad, juzga como
enemigo a quien se opone a su pensar y decidir. De la amplia temática
conflictiva entre personas orgullosas con humildes y pacientes, sobresale la
situación en la cual los humildes reconocen sus errores y los orgullosos
justifican siempre sus faltas.
Difícil tarea que reconozca sus errores y que no se justifique
“por principio”. La humildad para el soberbio es como un pecado capital.
Considera un absurdo pedir perdón por las ofensas y omisiones, el reconocer los
errores al notar que el prójimo se sintió ofendido. Y en justificarse por
sistema como si el otro fuera "el malo" y él "el bueno" de
la película.
Rencor-perdón
Cuando el envidioso no perdona, guarda rencor y procura la venganza.
Cuando el envidioso no perdona, guarda rencor y procura la venganza.
Merece el calificativo de envidiosa toda persona que siente
tristeza o fastidio por el bien ajeno; que contempla con malos ojos la
promoción de los otros como si fuera una disminución su dignidad y fama. El
discurso del envidioso es muy crítico y su relación con el prójimo está
impregnada del odio más o menos oculto: el otro tiene lo que él pretendía pero
no ha podido conseguir. Es evidente: el cáncer para una convivencia pacífica es
el orgullo de un envidioso que no perdona, que no olvida y que está pronto a
devolver el golpe.
Por contrario, contribuye a una convivencia feliz quien al recibir una excusa, es generoso en manifestar su perdón. Más aún: al recordar ofensas e ingratitudes, se esfuerza por borrar de su mente los recuerdos negativos. Y al rezar el Padre nuestro, recuerda que pide perdón a Dios de sus ofensas comprometiéndose a perdonar a los ofensores.
Por contrario, contribuye a una convivencia feliz quien al recibir una excusa, es generoso en manifestar su perdón. Más aún: al recordar ofensas e ingratitudes, se esfuerza por borrar de su mente los recuerdos negativos. Y al rezar el Padre nuestro, recuerda que pide perdón a Dios de sus ofensas comprometiéndose a perdonar a los ofensores.
Solidaridad-avaricia
Cuando la persona solidaria es criticada por el insaciable y avaricioso
Cuando la persona solidaria es criticada por el insaciable y avaricioso
La solidaridad, como fruto de la sensibilidad ante el necesitado, marca las
relaciones interpersonales de la persona que se pregunta: ¿de qué manera ayudar
al prójimo? Y responde: con el servicio desinteresado, con la promoción y
liberación para que el necesitado remedie sus necesidades con ayuda ajena, pero
sin paternalismos. Tampoco olvida las clásicas obras de misericordia, tanto las
de orden espiritual (enseñar al que no sabe, consolar al triste...) como las de
tipo corporal (visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento...).
Pero, en ocasiones, en la misma familia o grupo social, surge la protesta de
quien todo lo necesita. Es la persona dominada por la avaricia convierte en
ídolo la riqueza como seguridad para sí y para los suyos. Además, muestra
insensibilidad hacia el prójimo necesitado a quien sacrifica para satisfacer
sus ansias de mayores riquezas; experimenta el placer de la posesión de los
bienes materiales a los que adora y rinde culto. Tal persona convierte “el ser
más” en otro ídolo (personal o colectivo), objeto de culto y fuente de
divisiones sociales.
Sinceridad-mentira Cuando hay que relacionarse con una persona mentirosa y
desconfiada.
Quitan la confianza y la paz de cualquier grupo, equipo o
familia, los miembros que merecen el calificativo de falsos, poco fiables por
el uso frecuente de la mentira y de otras manipulaciones. Y mucho más, los cínicos
que no tienen pudor ni vergüenza en mentir con el mayor descaro. En el mismo
nivel están situados a quienes llamamos “malvados” porque conscientemente
lesionan con su mentira algún derecho del prójimo.
Gran servicio prestan al grupo o comunidad las personas transparentes y sinceras. Con razón se ganan la confianza y dan seguridad a las relaciones interpersonales. Así mismo es de agradecer el esfuerzo por merecer la confianza y seguridad en quienes nos rodean. Y el no dar motivos de desconfianza con actitudes oscuras, verdades a medias o con mentiras que desprestigian.
Gran servicio prestan al grupo o comunidad las personas transparentes y sinceras. Con razón se ganan la confianza y dan seguridad a las relaciones interpersonales. Así mismo es de agradecer el esfuerzo por merecer la confianza y seguridad en quienes nos rodean. Y el no dar motivos de desconfianza con actitudes oscuras, verdades a medias o con mentiras que desprestigian.
Izquierdas-derechas Cuando la ideología política enfrenta a los miembros de una
comunidad.
En el mundo pluralista no es raro que entre los amigos o
compañeros de trabajo surjan tensiones, enfrentamientos, y conflictos por la
mentalidad y conducta en lo social-político. Muchos miembros del grupo,
familia, equipo o de la oficina, se autocalifican conservadoras o progresistas.
Unos miembros exaltan lo antiguo y los valores tradiciones: son los
conservadores. Y otros, los que defienden lo nuevo, son los progresistas que
adoptan criterios opuestos. Tanto unos como otros pueden enfrentarse hasta con
respuestas fanáticas o fundamentalistas en lo político o en lo religioso.
Progreso y tradición, izquierdas y derechas alteran la paz de muchas
comunidades.
Con más detalles: de una parte están los radicalizados por lo antiguo, obsesionados por el ayer que a toda costa quieren imponer al mundo de hoy como praxis política. Magnifican lo que se forjó en la tradición y desprecian, o no valoran debidamente, lo que surge en el hoy; vuelven continuamente su mirada hacia atrás con el deseo de mantener todo el pasado político o religioso como solución para el presente. Reciben los calificativos de “fachas”, gente de derechas.
Con más detalles: de una parte están los radicalizados por lo antiguo, obsesionados por el ayer que a toda costa quieren imponer al mundo de hoy como praxis política. Magnifican lo que se forjó en la tradición y desprecian, o no valoran debidamente, lo que surge en el hoy; vuelven continuamente su mirada hacia atrás con el deseo de mantener todo el pasado político o religioso como solución para el presente. Reciben los calificativos de “fachas”, gente de derechas.
Y en lado opuesto están los de mentalidad progresista, que son
los radicalizados por lo nuevo en materia sociopolítica, defensores a ultranza
de las doctrinas e iniciativas modernas, nuevas o progresistas. Su actitud está
bajo el sello del extremismo que llega al fanatismo motivado por el progreso o
la tradición. Rasgo propio es la exaltación de las nuevas mediaciones
religiosas y el rechazo de las antiguas o tradicionales. Son acusados como unos
comunistas o “gente de izquierda”.
¿Cuál será la normativa más elementa para una convivencia
pacífica? Que todos dialoguen con
respeto, sin agresividad y sin pretender absolutizar la opción preferida.
Aunque lo mejor sería evitar la confrontación.
Planteamientos Interesantes del Padre Urbano Sánchez García, que compartimos muy gustosos.
miércoles, 27 de mayo de 2015
jueves, 16 de abril de 2015
http://diariocentinela.com.ec/por-que-el-mal-triunfa/
POR QUE EL MAL TRIUNFA
“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”
la célebre frase de Edmund Burke, parece que hoy tiene más vigencia que nunca, pues hemos llegado a un estado de pasividad y quemeimportismo ante los problemas de los demás, del país o de la ciudad, parece que no nos importa nada, cada quien vive su propia viva, parece que se cumple aquellas frases del evangelio, “el amor de muchos se enfriará”.
la célebre frase de Edmund Burke, parece que hoy tiene más vigencia que nunca, pues hemos llegado a un estado de pasividad y quemeimportismo ante los problemas de los demás, del país o de la ciudad, parece que no nos importa nada, cada quien vive su propia viva, parece que se cumple aquellas frases del evangelio, “el amor de muchos se enfriará”.
No nos gusta comprometernos en aquello que no es nuestro, no es problema mío decimos, vaya que ironía, porque cuando se trata de ayudar, defender una causa nos hacemos de la vista gorda, en cambio para criticar, juzgar , y llevar y traer chismes, así tomamos la iniciativa.
El amor se acaba y crece el odio, a punta de violencia y agresión queremos imponer nuestras ideas nuestros interés, se ha perdido la capacidad de dialogo, de entendimiento, por cualquier cosa nos enojamos, y buscamos pelea, hace unos días fui testigo de actos de agresión y violencia pero sobre todo de indiferencia, una persona indigente pasaba cargando un costal de pronto choca un individuo que paradójicamente salía con su ramo después de la eucaristía, y hacer caer al primero, en lugar de ayudarlo este buen cristiano sintiéndose agredido quizá atacar con sus puños al indigente, una persona de la tercera edad fue la única que salió en defensa del caído, y contra este también con insultos despotricó, me imagino sintiéndose muy hombre de mostrar su hombría.
Tantos miles de años de evolución del ser humano para terminar así como bestias atacando sin razón, o fingiendo que nada pasa mientras nuestros hermanos se mueren de hambre junto a nosotros, se dice mucho que esta semana es de reflexión, y creo que así debe de ser, en cuestiones de fe y creencias soy respetuoso, pero considero que también debemos pensar las cosas que hacemos o dejamos de hacer como seres humanos, pensantes, más allá de nuestras ideologías. Pensar que esta semana se conmemora la vida y muerte de aquel que dio su vida por los demás, por nosotros, y como le devolvemos el favor con odios, resentimientos entre nosotros.
Todos somos hermanos, o todos somos seres humanos, con los mismos derechos, porque tenemos que andar burlándonos de las creencias de la fe de los demás, acaso eso nos hace mejores o más hombres como aquel que agredió a otro, de que nos servirá asistir y participar de las celebraciones religiosas de estas fechas, si nuestra vida no cambia, si solo somos tradición pero no vivimos lo que decimos creer
Que me importan ellos que ellos mismo arreglen sus problemas, ojala los maten les boten una bomba, fueron las expresiones de muchos personas no sé si creyentes según ellos claro, respondían a unos jóvenes que pedían firmas de respaldo para un país latinoamericano que vive una situación difícil.
Por eso es que el mal triunfa, existen de seguro muchas personas buenas que quisieran ayudar, pero que no lo hacen, para que complicarse la vida, en fin no hago daño a nadie, pero tampoco hacen el bien, y recuren en esta semana arrepentirse también de sus pecados de omisión.
Por una cultura de vida
miércoles, 4 de marzo de 2015
Sí, Cuenta Conmigo REFLEXIONES PARA JÓVENES QUE BUSCAN... Vocación
Un Obispo en Misión
José Gea Escolano
4 diciembre 2009 por josegea
INTRODUCCIÓN
El problema de las vocaciones sacerdotales y consagradas nos preocupa a todos en la Iglesia; no sólo porque necesitamos sacerdotes y otras personas consagradas para la evangelización del mundo de hoy, sino porque debemos procurar entre todos, que nuestros jóvenes encuentren su puesto en la Iglesia. La vocación es una llamada del Señor para ocupar ese puesto que es la razón de nuestra vida.
Nuestro mundo necesita de personas dedicadas en exclusiva a la evangelización. No hay un ambiente apto para que se desarrolle la llamada del Señor a ocupar el puesto asignado. Lo fuerte de nuestra sociedad no es precisamente el clima religioso y sobrenatural. A la hora de la respuesta, los jóvenes han de apostar muy fuerte, y no sé si estamos preparados para acompañarles debidamente. Falta un clima de oración para establecer con fruto un diálogo serio con el Señor. La dirección espiritual personalizada cae en desuso.
El problema de las vocaciones sacerdotales y consagradas nos preocupa a todos en la Iglesia; no sólo porque necesitamos sacerdotes y otras personas consagradas para la evangelización del mundo de hoy, sino porque debemos procurar entre todos, que nuestros jóvenes encuentren su puesto en la Iglesia. La vocación es una llamada del Señor para ocupar ese puesto que es la razón de nuestra vida.
Nuestro mundo necesita de personas dedicadas en exclusiva a la evangelización. No hay un ambiente apto para que se desarrolle la llamada del Señor a ocupar el puesto asignado. Lo fuerte de nuestra sociedad no es precisamente el clima religioso y sobrenatural. A la hora de la respuesta, los jóvenes han de apostar muy fuerte, y no sé si estamos preparados para acompañarles debidamente. Falta un clima de oración para establecer con fruto un diálogo serio con el Señor. La dirección espiritual personalizada cae en desuso.
Son muchos los jóvenes que creen percibir la llamada de Dios. Porque Dios sigue llamando en una sociedad con raíces cristianas que se está paganizando. Y si el Señor busca la oveja perdida, ha de salir en busca de una sociedad que se está apartando de El. Ha de seguir llamando a trabajar en su viña.
En este escrito trato de ayudar a los jóvenes a ponerse en contacto con Cristo y a dialogar con El, a escucharle y a responderle; a estar atentos a la posible invitación de Cristo a seguirle, si es que esta invitación entra en los planes de Dios. Trato de introducirle en un diálogo cordial con Jesús para que, si percibe la llamada, pueda surgir desde dentro la respuesta positiva, con la naturalidad con que surge entre amigos.
Sencillamente, intento ayudarles a percibir la posible llamada del Señor a una vida de consagrada o sacerdotal, a que tampoco vean en el matrimonio un camino de santidad de segunda clase, y a que descubran cuál es su puesto en la Iglesia. Intento también animarles a no echarse atrás, por muy difícil que les parezca el camino de su vocación cuando, en diálogo con el Señor, lo descubran.
Pienso también que se podrían publicar unas laudes para jóvenes con salmos apropiados y que les pudiesen servir para escuchar al Señor y hablarle de corazón.
¿No os parece que podríamos empezar con una oración?
Sencillamente, intento ayudarles a percibir la posible llamada del Señor a una vida de consagrada o sacerdotal, a que tampoco vean en el matrimonio un camino de santidad de segunda clase, y a que descubran cuál es su puesto en la Iglesia. Intento también animarles a no echarse atrás, por muy difícil que les parezca el camino de su vocación cuando, en diálogo con el Señor, lo descubran.
Pienso también que se podrían publicar unas laudes para jóvenes con salmos apropiados y que les pudiesen servir para escuchar al Señor y hablarle de corazón.
¿No os parece que podríamos empezar con una oración?
ORACIÓN POR LOS JÓVENES QUE BUSCAN
Señor, sé que sigues llamando a quienes quieres que te sigan de cerca.
Sé que tu llamada no es como una inclinación ni como una tendencia, ni algo así como cuando uno se enamora. Tu llamada es una invitación a participar en tu cruz por la salvación de los hombres; y aceptar tu llamada equivale a responder a tu amistad.
Sé que es difícil seguir a tu Hijo Jesús y más, cuando uno se decide a vivir únicamente para ti, asumiendo como propia, la misma misión que le encomendaste a Él de salvar a todos los hombres.
Hay que dejar atrás muchas cosas, comodidades, amistades, familia, vinculaciones, intereses… hasta los propios derechos. Hay que entrar muy a fondo en la vivencia del misterio de la cruz de tu Hijo Jesús. Esto cuesta, Señor. Sólo se puede dar el paso de aceptar tu llamada, cuando uno, consciente de tu amor, quiere responder al gesto de tu Hijo de aceptar la cruz por nosotros.
Gracias, Señor, porque nos inquietas para que no nos acomodemos a un mundo de bienestar y de pecado. Gracias porque cuentas con nosotros para que colaboremos contigo en la construcción de un mundo nuevo. Gracias porque nos das la ilusión de servirte donde necesitas de amigos dispuestos a ser fieles a tu amistad. Gracias porque llenas de gozo a quien se decide a seguirte. Gracias porque cuando te decimos que sí, te sentimos cercano y amigo; porque te sentimos incluso agradecido a nosotros, pobres pecadores.
Sé que tu llamada no es como una inclinación ni como una tendencia, ni algo así como cuando uno se enamora. Tu llamada es una invitación a participar en tu cruz por la salvación de los hombres; y aceptar tu llamada equivale a responder a tu amistad.
Sé que es difícil seguir a tu Hijo Jesús y más, cuando uno se decide a vivir únicamente para ti, asumiendo como propia, la misma misión que le encomendaste a Él de salvar a todos los hombres.
Hay que dejar atrás muchas cosas, comodidades, amistades, familia, vinculaciones, intereses… hasta los propios derechos. Hay que entrar muy a fondo en la vivencia del misterio de la cruz de tu Hijo Jesús. Esto cuesta, Señor. Sólo se puede dar el paso de aceptar tu llamada, cuando uno, consciente de tu amor, quiere responder al gesto de tu Hijo de aceptar la cruz por nosotros.
Gracias, Señor, porque nos inquietas para que no nos acomodemos a un mundo de bienestar y de pecado. Gracias porque cuentas con nosotros para que colaboremos contigo en la construcción de un mundo nuevo. Gracias porque nos das la ilusión de servirte donde necesitas de amigos dispuestos a ser fieles a tu amistad. Gracias porque llenas de gozo a quien se decide a seguirte. Gracias porque cuando te decimos que sí, te sentimos cercano y amigo; porque te sentimos incluso agradecido a nosotros, pobres pecadores.
Padre, da a los jóvenes la fortaleza de tu Espíritu para que no se hagan atrás si oyen tu invitación a seguir a Jesús por caminos de generosidad y de entrega a tu servicio. El ambiente de nuestro mundo no ayuda ni siquiera a oír tu llamada. Hay muchas voces a nuestro alrededor. Necesitamos entrar en el espacio más íntimo de nuestro ser para escucharte. Y a veces simulamos no oírte para no tener que comprometernos.
Di a los jóvenes a quienes llamas, que no teman; diles que han de luchar, que han de sufrir, pero que también van a sentirse muy amados por ti; que van a ser como tu Hijo Jesús, incomprendidos por el mundo, pero comprendidos por ti.
Recuérdales las palabras de tu Hijo a sus apóstoles: No temáis; Yo he vencido al mundo. Son muchas las dificultades y las incomprensiones y las persecuciones que van a tener; pero
Diles también que tu Hijo Jesús no les va a abandonar nunca, que estará siempre con ellos, que es amigo fiel y no deja en la estacada a quienes se han fiado de El y han dejado todo por seguirle.
Diles que les mandarás tu Espíritu para que esté con ellos, para que hable por ellos, para que los convierta en unos hombres nuevos como convirtió en hombres nuevos a los apóstoles el día de Pentecostés.
Diles que con la luz del Espíritu responderán a las acusaciones que harán contra ellos.
Diles también que con la fuerza del mismo Espíritu no podrán ser arrollados por un mundo sin ideales y sin esperanzas, sin amor y sin hermandad.
Diles que no esperen una vida blandengue, que sean valientes, que se arriesguen sin miedo.
Diles que seguir a tu Hijo es apasionante y maravilloso; pero que hay que arriesgarse para saborear lo que es sentirse queridos y quererte de verdad.
Di a los jóvenes a quienes llamas, que no teman; diles que han de luchar, que han de sufrir, pero que también van a sentirse muy amados por ti; que van a ser como tu Hijo Jesús, incomprendidos por el mundo, pero comprendidos por ti.
Recuérdales las palabras de tu Hijo a sus apóstoles: No temáis; Yo he vencido al mundo. Son muchas las dificultades y las incomprensiones y las persecuciones que van a tener; pero
Diles también que tu Hijo Jesús no les va a abandonar nunca, que estará siempre con ellos, que es amigo fiel y no deja en la estacada a quienes se han fiado de El y han dejado todo por seguirle.
Diles que les mandarás tu Espíritu para que esté con ellos, para que hable por ellos, para que los convierta en unos hombres nuevos como convirtió en hombres nuevos a los apóstoles el día de Pentecostés.
Diles que con la luz del Espíritu responderán a las acusaciones que harán contra ellos.
Diles también que con la fuerza del mismo Espíritu no podrán ser arrollados por un mundo sin ideales y sin esperanzas, sin amor y sin hermandad.
Diles que no esperen una vida blandengue, que sean valientes, que se arriesguen sin miedo.
Diles que seguir a tu Hijo es apasionante y maravilloso; pero que hay que arriesgarse para saborear lo que es sentirse queridos y quererte de verdad.
Agradecimiento muy especial Monseñor Gea. Esperamos que muchos jóvenes reflexionen con su ayuda. Bendiciones.
viernes, 27 de febrero de 2015
No Conozco a ningún cura superhéroe
https://vocacion.wordpress.com/2012/05/31/no-conozco-a-ningun-cura-superheroe/
Publicado en 31 de mayo de 2012
Ni supermanes, ni batmans, ni capitanes américa. Malfada está en el
horizonte de lo posible, por el ingenio natural y los comentarios alegres de
algunos. Los que yo conozco tienen su propia humanidad y particularidades.
Están tocados por una chispa especial, han sido llamados a una vocación muy
grande. ¡Eso también! Por tanto, los hay de todo tipo de fragilidad, vulnerabilidad,
corazón e inteligencia. Conozco sacerdotes que son inmensamente divertidos y
vivos, que se manejan en diversidad de situaciones. Y otros, más tímidos,
retraídos y custodios de sus cosas con mucho pudor. Ninguno sobra. De hecho, suelen ser amigos o hermanos entre sí. Algunos de mis
compañeros tienen más preocupaciones sociales que otros, la verdad, aunque no
sé de ninguno que no quiera amar sin medida. También en la oración encontramos
diferencias, tanto en el tiempo, como en la capacidad para estar quietos, como
en la calidad de sus palabras, y en la presteza para dar su sí al Señor. La
vida espiritual constituye el núcleo de su identidad, personalidad. Incluso
cuando hacen oficios de cualquier tipo. He tratado con algún cura taxista,
obrero de los de fábrica, y cientos de profesores, educadores sociales,
catequistas, acompañantes.
No conozco, insisto, a ningún sacerdote con superpoderes, que destaque
por sus cualidades sobrenaturales sobre el resto. Lo siento, pero no levitan en la oración, y se cansan habitualmente en la acción,
les hacen daño las palabras ofensivas y las mentiras, y comúnmente se preocupan
en exceso por lo que para otros se puede solventar con una visita. Conoces bien
la frustración, el sufrimiento, la cruz. Locamente, y sin pensar
demasiado pasan por ella. Andan, sin don de bilocación, ocupados en multitud de frentes que atienden
prodigiosamente, aunque si les preguntas con franqueza te dirán que viven con
tranquilidad y no sabrán bien cómo es posible alcancen a tanto. Sus vidas
tienen huecos. Los curas que yo conozco no se mantienen a tres metros sobre el
cielo, habitualmente; si bien andan un poco despegados de las cosas de aquí
abajo. Pero darían mucho por poder tomar un café, compartir un rato de fiesta, sentirse hermanos entre los suyos. Por lo general sus
días de descanso son escasos, y cuando les llamas procuran atenderte si pueden.
Pero ya digo que no son superhéroes.
Humanos, como tantos, tocados en el interior, transformados en lo
externo, con una vida que les facilita mucho el servicio a los demás, la
atención pausada, la posibilidad de hablar después de la oración. Si te acercas
a ellos con confianza, te darás cuenta. Pasan sus crisis y dudas, abrazan con
confianza la vida, agradecen y piden mucho diariamente. Por lo tanto, sabrán de
qué les hablas. No se escandalizarán de tus miserias.Ellos,
nosotros, también estamos en camino como uno más entre el resto. Con
faciliades, por la opción de vida y estilo de vida que llevamos, para
dedicarnos a una vida un tanto alocada. Puede parecer solitaria, desde fuera,
pero no lo es. Puede parecer estéril, y sin embargo se nos permite, en
determinados momentos, ver mucho fruto. Puede parecer mil cosas, si se escucha
la prensa, y cuando te acercas descubres gran sencillez, cordialidad y
profundidad.
Para
conocer bien a un cura, te proponto tres cosas sencillas:
1.
Cuando tengas oportunidad, acércate a él con buena disposición. No los uses para
tus “momentos importantes”, e intenta compartilos con ellos. Trata de amistad
con ellos, y verás cómo viven. Sea tu boda, sea la búsqueda de perdón, sea la
escucha de la Palabra, sea en la celebración de un hijo o un familiar, o en la
muerte de un ser querido. Ya que están, ¡no te cortes! ¡A lo mejor te llevas
una sorpresa! Si tienes ocasión, sal a pasear con él, aléjate de los muros
entre los que habitualmente lo encuentras. Allí, como Nicodemo y Jesús, y
aunque sea en la noche, aparecerán palabras nuevas. Nacerás de nuevo. Así, la
esperanza de ambos será más plena. Del cura como cura, de la otra persona
también.
2.
Cuida tu conversación con
ellos. No conocerás bien a un sacerdote hablando del tiempo, ni del aire, ni de
las carreteras. ¡A nadie! Quizá si hablas de otros asuntos más importantes hoy,
a lo mejor se abre un poco más. Prueba a dialogar sobre la crisis, sobre la
injusticia del mundo, sobre lo que él puede “palpar” en su ministerio de la
sociedad en la que vives. Pero si de verdad quieres ahondar, no les preguntes
por la Iglesia de primeras, ni por dónde vienen los curas, ni la historia de la
vida religiosa. No les trates como consultores. Son administradores de una riqueza
que no es suya, uno más en una gran cadena. Lo mejor, mejor. El secreto que con
ellos funciona, es el mismo que vale para toda relación: sinceridad, confianza
y autenticidad. Es decir, habla de lo que lleves dentro de ti, de lo que
realmente te significa, de tus detalles. Entrará fácilmente al trapo, se irá
creando un lazo intenso. La oración está hecha de palabras y de presencias. Y
aquí tienes ambas unidas. así, la fe de ambos crecerá. Cada una a su manera.
3.
Después de todo lo que hacen, en
ocasiones suele bastar que te intereses por ellos y
también quieras cuidarlos. Un quétalestás, rápido, no lleva a nada a
nadie. Pero una pausa humilde en la que les preguntes cómo te va la vida, sin
mayor interés, llevará lejos la relación. Su ministerio agota a cualquiera, de
por sí. Están sostenidos, se encuentran fortalecidos por el Señor. Pero al
igual que no predican el amor a Dios en abstracto, sin prescindir del amor al
prójimo, tampoco el amor de Dios en general se separa en sus vidas de dejarse
amar por los que les tratan como hermanos, respetan o comprenden su vocación.
Curiosamente, algunas veces incluso los que se dicen ateos o separados de la
iglesia, con su vida cuidan de estos curas, tan humanos, que pasan por su vida.
¡Curioso! Aunque personalmente me siento especialmente cercano a quienes
también tienen el privilegio de compartir, comprender y amar mi vocación
escolapia en su conjunto. El amor de ambos se irá perfeccionando en el amor
entre ambos. ¡Créeme! ¡Lo he vivido!
Para aquellos que cumplen en mi vida las promesas que Dios hace, para
aquellos que animan sin descanso, acompañan incansablemente y se muestran
disponibles a colaborar en cualquier batalla, hoy, que celebramos Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, agradecerles de
todo corazón tanto esmero. Ojalá algún día pueda también yo hacer algo
importante por ellos. No por devolver lo que dieron gratis, sino por amor.
Tomado de : Antiguo Blog: Preguntarse y buscar. de José fernando Escolapio.
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